Es evidente que en la actualidad los maestros precisaron cambiar su modo de actuar en el aula de clase, y de esta manera los alumnos requieren ser capaces de aprender a aprender y no solo memorizar. Todo eso acaba generando la necesidad de transformar el modelo de enseñanza existente. Es preciso que el maestro pueda desarrollarse profesionalmente, buscando una forma más flexible de manejar los contenidos, o sea, el maestro necesita tener conciencia de la necesidad de innovar, necesita ser capaz de elaborar proyectos para que la escuela pueda adaptarse a esas transformaciones y lo más importante reconocer y atender las diferencias individuales de sus alumnos y actuar en favor de la equidad de los resultados educativos.
A partir de la experiencia que obtuve a través de la practica de habilidades docentes y lo plasmado en el diario de campo pedagógico puedo rescatar el buen desempeño de las maestras de preescolar del instituto caldas, ya que se caracterizan por ser muy innovadoras a la hora de enseñar utilizando métodos y estrategias muy significativas para los alumnos tales como la experiencia vivida en la cual el alumno tiene la oportunidad de estar en contacto con el ambiente propio al tema desarrollado. Para esto la maestra realiza una planificación partiendo de las necesidades del alumno, previamente a esto realizan un diagnostico, del cual obtiene unidades didácticas, teorías y los recursos didácticos para dar marcha a dicho proyecto.
Me di cuenta que la practica pedagógica realizada en el instituto caldas me lleva a reflexionar sistemática acerca de la práctica habilidades docentes, los propósitos y logros alcanzados, la capacidad para el procedimiento de los contenidos y para comunicarme con los niños; de esta manera puedo fortalecer mi capacidad de análisis, y la búsqueda y uso de información en cuanto a los contenidos que se van a desarrollar. En cuanto a la maestra facilitadora puedo rescatar el intercambio de experiencias, el valor que le da al trabajo en equipo y la actitud favorable para transmitir sus conocimientos, ya que me ayudo para identificar los retos que enfrentan trabajar con niños de edad preescolar y elaborar estrategias que permitan superar las dificultades.
Con relación a la competencia ética epistemológica la maestra facilitadora evidentemente reconoce las diferencias individuales de cada uno de sus alumnos, estableciendo un clima de relaciones grupales que favorece la confianza, y el cultivo de valores tales como la autoestima, el respeto, el orden, la creatividad, la curiosidad y el placer por el estudio, así como el fortalecimiento de la autonomía en los niños en la edad preescolar y así mismo fomenta los intereses, los hábitos y las habilidades que propician la investigación científica dándole un valor significativo y pedagógico al juego, utilizándolo en su trabajo cotidiano como un recurso que promueve el desarrollo.
De esta manera puedo decir que el tanto el diario pedagógico, la experiencia de la practica y el contacto en intercambio tanto con la maestra facilitadora como con los alumnos pude fortalecer, enriquecer y evidenciar el proceso de formación como docente posibilitando una constante reflexión, auto evaluación, coevaluacion y heteroevaluacion,
